ACÉPTALO

 

Asúmelo. Nunca me amaste como dijiste. ¿Cómo lo sé? Nunca hubo interés, nunca había tiempo, siempre había otras cosas que atender. Nunca llegaste, nunca respondiste. Nunca conociste a la persona que hay debajo de todo esto, de la coraza que llaman cuerpo, y que es lo único que ves. Cuando todas las conversaciones las iniciaba yo, y si de ti dependía, no hablábamos en días, semanas…

Luego dices que cambié. Que ya no soy la persona que era antes. La que se preocupaba a cada segundo por ti, y dejaba su vida por la tuya. ¿Qué esperabas? ¿Qué fuera tonto toda la vida?

Todo ha sido una cruel mentira, y yo me la creí, pero ya no. Ya no más. Esto me demuestra que no soy tan malo como creía. Que yo sí me tomé el tiempo necesario para conocer hasta lo más mínimo de ti.

Y ahora mismo, la basura de esto, no soy yo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

HUYENDO DE LA REALIDAD

YA NO PUEDO HUIR

HURACÁN