HUIR
Necesito desesperadamente irme de este maldito lugar. No aguanto más esta ciudad, o pueblo, no me importa. Al final terminará por superarme la situación.
Me siento como un ratón atrapado en un laberinto sin salida donde, cada giro, en cada esquina, sólo implica un problema más, otro desafío que enfrentar.
Quiero huir. Salir de aquí. Este lugar no hace más que intoxicarme poco a poco hasta dejarme sin aliento. A veces siento que me ahogan las miradas, gestos y palabras a mi alrededor, a cada paso que doy, no importa en qué dirección.
Aquí, rodeada siempre de la misma gente, las mismas caras, las mismas palabras. Poco a cambiado en los casi veintiún años que llevo aquí atrapada. Los mismos insultos, provenientes, casi siempre, de los mismos labios. Las mismas miradas, provenientes de los mismos ojos. De odio y superioridad. Ambas. Una seguida de la otra. El orden no importa.
Y, cuando crees que, por algún motivo conoces a una persona que es diferente, ésta misma te demuestra lo contrario. Todo vuelve a su curso, como siempre.
Quiero desaparecer de este lugar, desintoxicarme y jamás volver. Olvidar todo lo malo que sufrí en estas calles, todo lo que soporté contra viento y marea.
Aquí, entre las mismas calles y la misma gente, me siento marchitar poco a poco. Ya no puedo ser yo, no aquí. No donde todo el mundo cree saber cómo soy y por qué; y nadie tiene en realidad la más mínima idea. No puedo florecer poco a poco, cambiar y ser la verdadera yo que hay dentro de mí. Simplemente, no puedo.
No cuando parece que el mundo está en mi contra y nada de lo que haga podrá remediarlo. No cuando parece que aquí no me merezco ser feliz.
Quiero largarme de aquí a algún lugar donde nadie me conozca. Conocer nuevas personas que no me juzguen por lo que han oído de mí en labios ajenos que jamás me conocieron ni hablaron.
Necesito cambiar de aires. Y vivir. Reír como si no hubiera un mañana, correr, cantar, hablar, bailar bajo la lluvia… Quiero tener la oportunidad de enamorarme. Pero de verdad.
Cambiar la gente a mi alrededor por personas que sí valgan la pena y me dejen florecer tal y como soy. Así, al natural, sin tener que fingir ideales artificiales que no vayan en absoluto conmigo.
Necesito huir para empezar a vivir.
Comentarios
Publicar un comentario