ELLOS

 

Nunca se buscaban, pero sus pies caminaban a encontrase. No eran conscientes, pero se pensaban, como mínimo una vez al cabo del día.

Eran como dos rectas que se cruzan.

Encuentros casuales que se convertían en las sonrisas de sus días grises. Se convertían en el sol de las tormentas del otro. Incluso formaban sus propias tormentas.

Uno se convertía en trueno y el otro en relámpago, para iluminarse y sanar en el mismo instante en el que desataban su tempestad.

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